Lugar como pocos, escondido entre las sierras de Merlo, en la provincia de San Luis.
Tomando la calle del Cerro, el camino asfaltado que va hacia el Cerro de Oro, en dirección al monasterio, hasta donde termina el asfalto, siguiendo derecho unos 800 metros más por el camino de tierra, encontramos un oasis gastronómico.
La pizarra colgada del alambrado nos adelanta el menú, fajitas al malbec, crema de hongos, croute de morcilla, vegetales al wok, y la tanquera abierta nos invita a pasar.
En El Almacén te cocina el Negro, descendiente de vascos y que anduvo por Chiapas, un auténtico cocinero de alma. La propuesta es una carta reducida, y absolutamente tentadora. Probé la ensalada Caesar, simplemente perfecta, con un aderezo que todavía no puedo sacarme de la cabeza, irremplazable.
El calor y la caminata de por medio inhibieron mis deseos desmedidos de probar todo lo que la carta ofreciera, pero me anoté unos cuantos puntos más con una tortilla casera, y el plato soñado, una ensadala de hojas verdes, aceitunas negras, peras, queso azul, con aderezo de ron, naranja y jengibre. Con cada bocado se percibía el delicado balance de sabores, y la destreza con la que había sido creado ese manjar.
El negro ofreció la carta de vinos y el plato del día, una cazuela de carne de ternera y pollo, pero muy a mi pesar, tuve que negarme, y creo que es un excelente motivo para volver.
En cuanto al lugar, que puedo decir, al pie de las sierras, con el estilo de una casa de campo, pero absolutamente moderna, rodeado de árboles, y escuchando muy buena música.