Estando en Osaka -o en la cocina de Japón como diría Tony- la diversidad gastronómica es avasallante. Me resulta imposible decidir que describirles y que dejar de lado. De entrada, una selección de experiencias memorables, comenzando con mi primera cena.
Osaka has the reputation to be the kitchen of Japan, with a large list of surprising local dishes and more. I cannot describe all the experiences, but I’ll try to tell you the most relevant about it, beginning with my first supper.
Fue en un Lawson, saliendo de la estación del monoriel, con sorprendentes platos de sashimi y demás excentricidades listas para llevar, algo bastante extraño para mi, pero allá ese tipo de comida fresca se vende rápidamente, y es más que seguro arriesgarse con una de esas bandejitas. De todos modos, preferí para empezar unos fideos fríos, bastante tradicionales en los meses de verano, y sencillo para empezar.
En cuanto a la bebida, un mundo totalmente nuevo, lleno de heladeras repletas de infinitas botellas: tes, energizantes, jugos de vegetales y de frutas, gaseosas lácteas con y sin bacterias. Yo sólo quería agua, porque después de un largo y extravagante viaje pasando por París, cenando vino francés con comida japonesa, y con mi estómago más confundido que mi cabeza, no quería otra cosa.
Compré una botella de un litro de algo que parecía agua mineral. Pedí palitos a la cajera, que no hablaba (como casi toda la gente en los negocios) otra cosa que japonés, ella me respondió con otra pregunta, y gentilmente le respondí que no le entendía.
Cuando estuve en mi habitación y finalmente me senté a probar esa cena de convenience store, me dí cuenta que muy probablemente los japoneses sean los gourmands más antiguos sobre la tierra.
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Getting off the monoriel station, a Lawson waiting for me. To many dishes ready to go: sushi, cold noodles, rolls, onigiris, whaterver you want. I choose cold noodles, tradicional and fresh for summer.
About beverages, a new world with teas, milkys sodas (with or without bacteria), vegetables and fruits juices, energy drinks, but I only look for fresh water. After a long trip arround the planet, waiting to take another flight in Paris, drinking red french wine and eating japanese food… a quite strange for my stomach -more than my head- my only wish was simple mineral water.
I bought a bottle of something that looks like mineral water. I ask for chopsticks, and the cashier answer me with another question, and nicely I replied: wakarimasen, wich means “I don’t understand”.
When I was sitting in my room, eating my first ready to go supper, I realize japanese people are maybe the oldest gourmands in the world.